Vista aérea de un resort junto al mar

Retiro: El viaje hacia el sol

Un retiro privado en la Riviera Maya.

Del 24 al 27 de Julio

Solo para 11 personas.

Para los que siempre tuvieron un llamado interno...

Que nunca se fue del todo.

Construyeron lo que tenían que construir.

Y les fue bien.

Pero adentro siempre supieron que había algo más.

No los que se enteraron ayer.

Los que siempre lo supieron sin saber que lo sabían.

Si estás leyendo, probablemente seas uno.

Lo que vas a vivir.

Te voy a ser honesto.

Lo que pasa en este retiro no entra en una página web.

Porque es vivencial.

Y todo lo vivencial pierde algo apenas se intenta poner en palabras.

Pero sí te puedo decir lo que te vas a llevar:

Una conexión con tu esencia que no se va.

Hay momentos en la vida en los que tocás algo adentro tuyo que sabés que es real.

Una claridad, una certeza, un saber.

Y al rato se va.

Volvés a la rutina y el saber se diluye.

Lo que pasa en estos cuatro días no se diluye.

Las once dimensiones no son un concepto.

Son once puertas que se abren una por una, en orden, y cuando están todas abiertas hay un estado de conciencia al que se llega.

Una vida que vuelve a tener sentido.

No vas a salir iluminado.

Pero sí vas a salir con una conexión tan firme con quien sos que las decisiones que tomes el lunes a la mañana ya no van a venir del mismo lugar.

El trabajo se ordena distinto.

Las relaciones se acomodan.

Lo que antes te costaba un mes de pensarlo, se resuelve en una tarde.

Tu yo cuántico, activado.

Esa parte tuya que no está atada al tiempo ni al espacio.

La que opera cuando dormís, cuando intuís algo antes de que pase, cuando sabés cosas que no podrías saber por lógica.

La mayoría de las personas la tiene apagada toda la vida.

Vas a aprender a despertarla, a mandarla a buscar respuestas al campo, y a usarla con intención mientras hacés cualquier otra cosa.

La sexualidad como energía creadora.

Esa fuerza tuya que aparece cuando estás creando algo y de repente todo fluye (y no sabés de dónde salió).

Cuando te enamoraste y en esos meses creaste más que en los dos años anteriores.

Cuando te despertaste con una claridad que no tenías cuando te fuiste a dormir.

La mayoría tiene la sexualidad reducida a la cama y a la pareja.

Sin saber que es una de las fuerzas más potentes que tiene disponibles para crear lo que quieran:

Un proyecto, una empresa, una vida.

Vas a aprender a usarla para crear a velocidades que desde afuera parecen imposibles.

Paz que se queda.

No la calma de meditar diez minutos a la mañana.

La otra.

La que sigue ahí cuando suena el teléfono, cuando se cae un proyecto, cuando la vida se mueve.

Esa quietud que aparece a veces sola, sin que la busques.

Cuando estás caminando solo y de pronto todo está bien.

Cuando algo grave pasa afuera y vos seguís entero adentro.

La mayoría la busca toda la vida afuera y por eso nunca la encuentra: en la próxima vacación, en el próximo logro, en el próximo trago.

Vas a aprender a construirla adentro, en el cuerpo.

Y una vez que esté ahí, ya no se va.

Un grupo que ya estaba esperándote.

Once personas.

Que están en el mismo punto del camino que vos, aunque hayan llegado por puertas distintas.

Esa sensación de estar siempre explicándote, de andar achicando lo que decís para que la gente no se incomode, de sentirte raro hablando de lo que te interesa de verdad.

Acá no la vas a tener.

La mayoría sale con conexiones que duran años.

Algunos con socios.

Algunos con amigos.

QUIERO IR

En la Riviera Maya,

Porque hay lugares en la tierra que no son neutros.

Los Mayas lo sabían. Los Incas y los Aztecas también.

En México hay un punto exacto desde el que las culturas originarias se conectaban con el sol.

No era simbólico.

Era un lugar físico, con coordenadas, al que iban porque sabían lo que ese lugar hacía con el cuerpo humano.

En este retiro vamos a ir a ese punto.

Es un lugar que te calibra apenas llegás.

Que te alinea los centros energéticos antes de que entiendas qué te está pasando.

La mitad del trabajo se hace solo, por estar ahí parado.

¿Por qué solo 11 personas?

Porque vamos a trabajar once dimensiones.

Y para hacer esta experiencia, necesitamos una persona por cada una.

El sol no se alcanza solo (te lo explico más abajo).

Se alcanza cuando las once dimensiones están vibrando al mismo tiempo.

Cada uno trae la suya sin saberlo.

QUIERO IR

Mi nombre es Germán.

No tengo redes sociales.

Y llevo años trabajando en privado y por referencia.

Con personas que construyeron mucho hacia afuera y necesitaron re-construir algo hacia adentro.

Empresarios que lograron todo menos la calma.

Creativos que perdieron el contacto con su propia voz.

Y personas en momentos de quiebre que no encontraban respuestas en los lugares comunes.

Mi recorrido combina prácticas que rara vez conviven:

Años estudiando en templos con maestros orientales, trabajo con el campo cuántico, una exploración rigurosa de la sexualidad como dimensión sagrada del ser humano, y la producción musical como herramienta de expansión de consciencia.

Germán en la playa

El Viaje hacia el Sol.

El "Viaje hacia el Sol" es uno de los dos retiros que doy.

El otro se llama "Viaje al centro de la Tierra".

Funcionan como yin y yang.

Empezamos por el sol porque es la puerta.

El siguiente te va a encontrar a su tiempo.

QUIERO IR

Una experiencia paradisíaca.

Para entrar a las once dimensiones, el cuerpo tiene que estar tranquilo.

Y el cuerpo está tranquilo cuando no se preocupa por nada.

En este viaje, todo está incluido.

Comida y bebida a toda hora.

Habitación cómoda, con todo lo necesario.

Vista al mar y la playa.

Cuando el cuerpo está totalmente relajado, el sistema nervioso baja la guardia.

Y recién ahí se puede acceder a niveles de conciencia más profundos.

Antes de aplicar.

No. Vienen personas que llevan años en procesos internos y otras que nunca hicieron nada parecido. Lo que me importa es tu disposición, no tu recorrido.

Es la parte tuya que no está atada al tiempo ni al espacio. La que opera cuando dormís, cuando intuís algo antes de que pase, cuando sabés cosas que no podrías saber por lógica. En el retiro vas a aprender a activarla y a usarla con intención.

No. No hay ejercicios explícitos, desnudez ni contacto físico en grupo. El trabajo es individual y siempre dentro de un marco de consentimiento absoluto.

Si podés venir en pareja, mejor. Sin exagerar, es la forma más completa de absorber la experiencia.

El sol no es el del cielo. Es el tuyo. Es tu energía crística.

Esa que los grandes maestros (Buda, Lao Tse, Mahoma, Jesús…) apuntaron a despertar en cada uno de los que los escucharon.

Cada uno la nombró distinto, pero todos hablaban de lo mismo. Yo no sigo una religión. Sigo a los maestros que vinieron antes de que sus enseñanzas se volvieran religión.

Y todos apuntaban acá: a despertar el sol que ya tenés adentro.

El viaje hacia el sol es el viaje hacia tu propia esencia.

No. Acá no se trabaja con plantas ni con ninguna sustancia psicoactiva. Todo lo que vas a vivir va a venir de vos.

Es posible transferir tu lugar a otra persona que pase por el proceso de admisión. No hay reembolsos.

Volás al aeropuerto de Cancún. Y desde ahí hay taxis que te llevan directo al Hotel Palladium en Playa del Carmen, a poco más de una hora. Te envío los detalles una vez confirmada tu participación.

Sí. Hay un acompañamiento durante las semanas posteriores para integrar lo que se haya movido.

Del 24 al 27 de Julio